En 1984
En esa novela de ciencia-ficción en vez de responder yo no creo en Dios, se debió de responder. El problema no es, que Dios exista, es que la gente crea que Dios exista, lo que lo convierte en un fuerte rival para el partido. Y si existe y la gente no cree en él, pues creer en mentiras lo convierte en verdad.